Al bajar del avión Doña y María se pusieron a gritar y a dar saltos, mientras yo encendía mi movil. ¡Tenía 22 llamadas perdidas de mi hermano! ¿Es que no sabía que los móviles en el avión tienen que estar apagados? Bueno,bah, no importa, cogí el movil y le llamé.
Vía telefónica:
-¡Enana menos mal que me coges!- y dale con lo de enana
-Si, ya, ¿es que tu no sabes que los móviles se apagan en el avión?- hice una pausa- grandullón
-Ah, es verdad, bueno, que yo te iba a decir... que...
-Rápido que como deje un rato más solas a este par de dos van a acabar haciendo que llueva con el baile ese tan raro que están haciendo...
-Bueno voy rápido, emm... que estoy en un vuelo directo a Japón
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Como llego yo ahora a la casa si no se ni donde estoy?
-Pues he llamado a los chicos (los de su grupo) y les he dicho que os recojan, hay que ir desde donde estáis vosotras (en Dublín) hasta Mullingar.
-¡Te mato cuando te coja!... ¡María Doña dejad de bailar! Ok, listillo, ¿como se cuales son los de tu grupo?
-Son 5 chicos de vuestra edad mas o menos y llevan un cartel que pone “buscamos a tres chicas españolas amantes de las zanahorias”
-Vale, suena raro, pero bueno, te dejo que estas la lían aquí. ¡Un besazo!
Fin llamada telefónica.
-¡La vamos a liar aquí!- esa es mi Mari
-Si la vamos a liar al estilo español- y esa es la otra que le apoya.
-No, no la liamos, vamos a buscar a 5 chicos que llevan un cartel que pone “buscamos a tres chicas españolas amantes de las zanahorias”
-Suena raro
-¿Has dicho 5 chicos? ¿Son guapos?
-Yo que sé Mari, vamos a buscarlos
Cogimos las maletas y nos fuimos dentro del aeropuerto. Era bastante grande, bastaaaante grande, y con el genial sentido de la orientación de Mari y el perfecto spaninglish de Doña estaba claro que no íbamos a llegar. Mari sacó una brújula que llevaba en la mochila (dios, esta chica lleva de todo) y así conseguimos llegar hasta la entrada, por eso y porque le pregunté a un hombre que pasaba por ahí.
A lo lejos vimos a 5 chicos, bastante guapos por cierto, haciendo el tonto girando un cartel que ponía con letras grande “buscamo 3 chicas amante zanaorias” se notaba que de español poco. La gente se acercaba y se hacía fotos con ellos, imagino que sería del cartel porque con mi hermano de managger no creo que sean tan famosos.
Mari se quedo blanca, no se que le pasaba, estaba como ida.
-¡Marí! Que te pasa, que parece que te va a dar un amarillo... ¿María?
-O...One..One...¡One Direction!- Mari salió corriendo hacia ellos y los abrazo.
Oh no, no podían se ellos, ¿pero cómo es posible? Dios mío la que me espera.
-Hi, encantadeishon to conoceishon yoy, me Doña- ese era el spaninglish del que os hablaba.
-¡Doña! ¡En inglés!- le regañé, los pobres llevaban una cara de “estas están locas” que no podían con ella- Hola, soy ____ la hermana de Sera, vosotros debéis de- eso se lo dije en inglés.
-"HOLAAAAAA! Encantado de conocer cocotras"- dijo un chico que iba con una camiseta de rayas, y lo dijo en español
-"Mas o menos Louis, te ha salido casi bien"- dijo otro chico de pelo rubio- hola, encantado de conoceros, nosotros somos el grupo de tu hermano, tu debes de ser ____- dijo señalándome a mi- y vosotras Doña y María.- Dijo señalando a cada una, que llevaban una sonrisa de tontas, claro Doña no sabía hablar Inglés y a María le daba corte- ahora os vamos a llevar a vuestra casa, es un largo camino en coche y vais a tener que soportar a Louis todo el rato.
-¡Os deseo suerte!-dijo un chico moreno con tupé acercándose a mi y poniéndome una mano en el hombro.
-Os deseo yo suerte a vosotros con este par de locas, que no se como se van a comunicar con vosotros, si por señas o por ondas- todos se rieron menos Doña y María que se pusieron rojas.
-"¡Yo si puedo hablar!"- dijo, Doña
-"Demuéstralo"
-I love your... your... ¿cartel?
-"Jaja, sisi, bueno," ¿nos vamos?
Nos ayudaron con las maletas, salimos de ese espantoso laberinto al que hacían llamar aeropuerto y nos montamos en una furgoneta amarilla, esa furgoneta la tenía mi hermano desde que yo tenía 13 años, María y Doña ya la conocían, y en cuanto la vieron gritaron
-¡El submarino amarillo de los Beatles!- así era como la llamábamos.
En el camino nos presentamos: el del tupé se llamaba Zayn, que al parecer Doña y él se llevaron muy bien porque no paraban de hablar de tenis; el del pelo rizado y el de las rayas eran Harry y Louis, que no paraban de reír con Mari y de hacer bromas; el rubio era Niall, con el cual yo no paraba de hablar, porque me calló muy bien; y por último el que conducía era Liam. [no los describo más porque se supone que los conocéis de sobra :)].

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